Conoce el Impacto Positivo
Preguntas frecuentes
El impacto positivo en el sector inmobiliario es la práctica de desarrollar o gestionar activos inmobiliarios con el objetivo de generar simultáneamente rentabilidad financiera con un beneficio social y/o ambiental real.
El impacto social mejora las condiciones de vida de las personas que habitan o rodean ese activo inmobiliario: acceso a vivienda digna y asequible, reducción de la exclusión residencial, creación de empleo local de calidad, cohesión entre vecinos, mejora de la salud y el bienestar, o fijación de población en entornos rurales.
El impacto ambiental se refiere a reducir la huella del edificio y su entorno: eficiencia energética, reducción de emisiones, incorporación de zonas verdes o mejora de la accesibilidad urbana.
Los proyectos inmobiliarios con impacto positivo real son aquellos que desde la definición del proyecto existe una intencionalidad clara, con implantación de soluciones adicionales que aporten valor y con indicadores de medición concretos.
- Porque atacan retos sociales reales — las tipologías que financia altamis (vivienda asequible, cooperativas, senior living, construcción industrializada supported living,) responden directamente a las 5 categorías de impacto social: acceso a vivienda digna, inclusión de colectivos vulnerables, empleo local, bienestar y salud, y regeneración urbana.
- Porque el impacto se mide y certifica — no se queda en promesas. Hay cuestionario, evaluación interna, validación del Comité de Impacto (con GBCe), seguimiento de KPIs durante el ciclo de vida del proyecto y certificaciones VERDES al cierre. Todo bajo los marcos de la Taxonomía Europea y LEVEL(s).
- Porque pasan el PIP (Protocolo Impacto Positivo) — todos los proyectos deben superar el Protocolo de Impacto Positivo desarrollado con GBCe antes de recibir financiación. No es opcional ni declarativo: es un filtro obligatorio con criterios objetivos, medibles y verificables en dimensiones económica, social y medioambiental.
El PIP es el mecanismo que convierte el «queremos tener impacto» en «demostramos que tenemos impacto».
Es el marco de evaluación desarrollado por altamis junto con el GBCe para analizar, medir y garantizar el impacto social, medioambiental y económico de los proyectos inmobiliarios que financiamos.
Cada proyecto inmobiliario a través del PIP, es evaluado de forma rigurosa según criterios alineados con estándares europeos como la Taxonomía de Finanzas Sostenibles y el marco LEVEL(s), asegurando que cumple con unos requisitos mínimos de sostenibilidad, responsabilidad y generación de valor para la sociedad.
Este protocolo no solo permite identificar proyectos con impacto positivo real, sino también medirlo, hacerlo comparable y garantizar su trazabilidad a lo largo de todo el ciclo de vida del proyecto.
El PIP es una herramienta clave para la toma de decisiones en altamis: solo financiamos aquellos proyectos que cumplen con nuestros criterios de impacto positivo.
El impacto positivo social es el conjunto de mejoras concretas y medibles en la calidad de vida de las personas que genera un proyecto, más allá de su actividad principal.
Un proyecto tiene impacto social positivo cuando contribuye activamente a resolver alguno de los grandes retos que afectan a las personas en su relación con la vivienda y el entorno: facilitar el acceso a una vivienda digna y asequible, reducir la exclusión residencial, generar empleo local de calidad, mejorar la salud y el bienestar de los vecinos, fortalecer la cohesión comunitaria o fijar población en territorios en riesgo de despoblación.
Los proyectos inmobiliarios con impacto positivo real es que sea intencional —definido como objetivo desde el inicio—, adicional —que resuelva algo que el mercado solo no resolvería— y medible —con indicadores que permitan saber si realmente está ocurriendo.
El impacto positivo medioambiental es la capacidad de un proyecto inmobiliario para reducir su huella ambiental y contribuir activamente a la sostenibilidad del entorno.
En altamis priorizamos proyectos que optimicen el consumo de recursos, mejoren la eficiencia energética, reduzcan las emisiones y fomenten un uso responsable del suelo y los materiales.
A través de nuestro Protocolo de Impacto Positivo (PIP), evaluamos cada proyecto según criterios alineados con marcos europeos como la Taxonomía de Finanzas Sostenibles y LEVEL(s), garantizando que el impacto ambiental no solo sea una intención, sino un resultado medible y verificable.
De este modo, financiamos proyectos que no solo minimizan su impacto negativo, sino que contribuyen activamente a construir ciudades más sostenibles y resilientes.
El impacto positivo medioambiental es el conjunto de mejoras concretas y medibles sobre el entorno natural y el clima que genera un proyecto, reduciendo su huella ecológica o contribuyendo activamente a la regeneración del medioambiente.
